No existe la involución, tampoco en educación


Hace tres días que acabó el #GEF10 y he podido leer dos crónicas de profesoras que fueron al evento: la de Ángeles y la de Carmen y estoy encantada. Encantada porque fuera un evento abierto y encantada por las reacciones que ha despertado.

Al leer las dos crónicas ves claramente que la educación ya ha cambiado.

Ángeles finaliza su crónica citando “la inquietante conclusión de Bernardo:”

¿A que esperamos para invertir en una educación repensanda con las tecnologías disponibles?¿Por qué el ostracismo en Educación? Lamentablemente la innovación llegará desde una iniciativa privada que entenderá los cambios necesarios y los beneficios a ganar. Invertirá y probará con los resultados que funciona, exportando, vendiendo, su idea, al sector educativo.

Y lo voy a aprovechar para contar algo que no supe expresar en 140 caracteres mientras disfrutaba del streaming. En España (no sé si ocurre lo mismo en otras partes) el llevar a tu hijo a un colegio privado o concertado hace sentir a los padres que le están dando lo mejor a sus hijos.

He trabajado (como alumna y profesora) en la escuela concertada y en la pública, y he vivido situaciones muy parecidas: en las dos hay profesores quemados, hay profesores que no quieren trabajar y hay maestros estupendos de los que tengo muchísimo que aprender, profesionales vocacionales que contagian a sus alumnos y a sus compañeros con su buen hacer y sus emociones.

En el centro público pude trabajar con ordenadores en un aula de informática muy mal mantenida y cuya conexión a Internet dependía de un servidor al que no tenía acceso, de forma que las clases de primera hora eran una aventura… y en el centro concertado directamente no pude trabajar con ordenadores, porque aunque tenían portátiles para llevar a las aulas, “los ordenadores los tenían sólo para aparentar: en realidad eran un estorbo para que los alumnos aprendieran”, palabras de la jefa de estudios. En definitiva, encuentras mucho por mejorar en todas partes y también muy buenas oportunidades para aprender si estás atento. La diferencia sólo está en el dinero que tienen los padres de los alumnos.

En la piscina municipal un día me encontré con una alumna del cole concertado. Muy cariñosa me explicó que me echaban mucho de menos y yo le conté que ya me habían llamado de la pública. Entonces me confesó que ella prefería ir a un colegio público, pero que su madre estaba convencida de que en el concertado su formación sería mejor, “porque para eso pagaba”. Mucha gente paga por algo que puede tener gratis, porque piensa que al pagar se asegura el tener algo mejor. ¡¡No es cierto!!, pero la gente lo cree, sobretodo las generaciones que no han crecido en la era digital, y lo creen como se creen todas las cosas que se creen: ciégamente.

¿Y acaso la escuela privada no lo sabe? Por supuesto que sí, la escuela privada es un negocio. Todo negocio existe para ganar dinero, así que saben “aparentar” lo que les conviene y saben ponerse las pilas cuando lo necesitan para estar a la altura de las circunstancias. Además, en la escuela privada también hay gente vocacional.

¿De dónde vendrá el cambio en la escuela entonces? De ambas partes. En la escuela pública los gobiernos están obligados a espabilarse, porque pertenecen a una sociedad y deben proporcionarle a esa sociedad lo que ésta necesita. De modo que tarde o temprano, sola o aliándose con empresas privadas, debe proporcionar a las escuelas los medios que éstas necesitan. Una vez que la escuela tiene los medios que necesita para funcionar, el cambio es mucho más fácil. Y lo que necesitan las escuelas en la era de la información son herramientas TIC.

Esto ya está ocurriendo en muchos países y en España en algunas Comunidades. Y en la escuela privada el cambio ocurrirá antes o después, pero más o menos a la vez. La privada no puede alejarse mucho de la pública porque se quedaría sin clientes, y la pública no puede dejar de evolucionar por su propia naturaleza.

La innovación en la escuela, como explicó Anibal de la Torre en las últimas Jornadas de Novadors, se distribuye según una campana de Gauss. De modo que siempre habrá ese porcentaje, por pequeño que sea, de gente innovadora, inconformista, apasionada, entregada a su trabajo, que arrastre inevitablemente al resto, y no porque ellos lo pretendan (que lo único que quieren es que les dejen hacer) sino porque la sociedad lo demanda y son un buen ejemplo para quienes quieren cambiar. Como en un proceso de ebullición, empiezan unas pocas moléculas a pasar de estado líquido a estado gaseoso. Van y vuelven, pero cada vez hay más moléculas en el estado gaseoso. La temperatura del líquido no cambia: a las moléculas del estado líquido les parece que nada ha cambiado. Pero cuando quieren darse cuenta, no tienen más remedio que pasar a estado gaseoso porque no para de entrar energía en el sistema, y allí todo se mueve a otra velocidad, es otra dimensión, todo es nuevo, pero no están solas, así que ellas también se mueven a otra velocidad, ellas también han cambiado.

Perdonadme esta metáfora, es un defecto de profesión, pero es mi manera de expresar mi punto de vista. Yo me siento como una molécula gaseosa en el proceso de ebullición que es el cambio que está experimentando la escuela al contagiarse inevitablemente de la energía de la sociedad a la que pertenece. Cuando voy a una escuela a trabajar me meto de nuevo en el líquido, pero llevo energía suficiente para arrastrar a unas cuantas moléculas que encuentro en el líquido y llevármelas conmigo a la fase gaseosa. Voy con más velocidad que el resto, me muevo más, choco con las moléculas que encuentro en el líquido (es inevitable), y me freno: me adapto a los medios que la administración me proporciona. Sin embargo, no por ello pierdo mi identidad, porque sin las nuevas tecnologías también se puede romper con el modelo tradicional que asfixia la educación. Hay unas palabras que me han encantado del artículo de Carmen a cerca de sus impresiones en el #GEF10:

Negativo: La sensación que me produce la división “en dos bandos” del colectivo de educadores: los que están y los que no están en las TIC. La innovación y la vocación (¡la pasión!) está dentro del educador y el profesor que consiguió que “el macarra” de la clase le agregase a Tuenti se lo ganó en el patio charlando con él y fumándose un cigarro. Si no hubiese existido Tuenti también lo hubiese llevado a su terreno.

Bueno, yo no fumo, pero sí entiendo que la capacidad de empatizar y de entender las necesidades de nuestros alumnos no sólo las podemos encontrar al utilizar las TIC. Y es más: utilizar las TIC no es un verdadero cambio en la educación, no lo es en si mismo porque sólo es una herramienta. El cambio viene cuando esa herramienta te ayuda a cambiar la metología y el modelo didáctico.

Es por esto que hace mucho que el cambio empezó, el cambio no es algo nuevo: sólo está creciendo.

Este último mes he disfrutando de un libro que me recomendó Sergio Mestre: “Altres formes de fer ciència” de Ramón Grau. En este libro no se habla de las TIC, y sin embargo es un ejemplo estupendo del cambio que están viviendo las aulas. En el libro se presentan distintos modelos didácticos y se muestran las posibilidades que brinda el aprendizaje cooperativo. Para cambiar de modelo didáctico hace falta utilizar una metodología diferente y para esto no necesitamos las TIC. Para cualquier profesor que quisera cambiar su modelo didáctico tradicional y no supiera por dónde empezar, esta es una guía estupenda.

También podemos ver el trabajo qué hacen en Canarias en Abriendo la escuela. En sus vídeos los alumnos enseñan lo que han aprendido: qué mejor forma de entender que la escuela está cambiando.

Con la entrada de las TIC en las aulas (no en las “aulas de informática”) el cambio del modelo didáctico se hace todavía más necesario, y de algún modo se facilita si el profesor está dispuesto a dejarse llevar, a probar nuevas formas de vivir la enseñanza. En los siguientes vídeos podemos ver y oír a alumnos y profesores que están utilizando las TIC en las aulas, y entender que el cambio en la forma de enseñar y aprender, en el modelo didáctico que las condiciona, es inevitable:

¿Todavía estás convencido de que la escuela no ha cambiado? Pues te invito a conocer  blogs de profesores (como los que podemos encontrar en PRoFeBloG), a entrar en redes de profesores en Ning, en Grou.ps,… (algunos ejemplos son las redes a las que pertenezco, que puedes encontrar en la barra lateral de este blog), en twitter (si tienes una cuenta te recomiendo seguir a mis following dedicados al mundo de la educación y otras listas de profesores), a conocer ejemplos de Buenas Prácticas del ITE… después de conocer lo que está ocurriendo, es inevitable saber que la educación YA está cambiando. Seguimos siendo críticos con nuestra realidad, porque encontramos cosas que no nos gustan en ella y queremos que siga cambiando, que siga mejorando, evolucionando. Pero esto no significa que no lo esté haciendo ya, sino todo lo contrario.

Os dejo con una estupenda animación de la conferencia de Ken Robinson en la RSA, “Cambiando los paradigmas”:

2 comentarios en “No existe la involución, tampoco en educación

  1. ¡Hola!

    Excelente y larguísima reflexión, sobre la que habría mucho que decir. Comparto la idea del cambio de fase que se está dando actualmente en el mundo educativo, creo que has dado con un modelo excelente. Quizás la curva de Gauss en la distribución de tipos de docentes no sea tan bonita, quizás hay interferencias no estadísticas, pero tu descripción es entusiasmante y me anima a recoger energía para explorar estados gaseosos.
    Aporto que, sin recordar mucho de movimientos de moléculas me parece que, cuando la mayoría están en el estado líquido, también cuenta la tensión superficial que cohesiona la superficie contra las moléculas más animadas…

    Pasando al fondo, escribo para sumarme a dos afirmaciones tuyas, que usar TIC no lo cambiar, aunque obliga a ponerse las pilas, y que la innovación vendrá de todos lados, de la pública y de la privada. La clave está en suministrar energía al proceso al mismo tiempo que rebajas la exigencia de uniformidad y dejas de premiar el inmovilismo.

    Con todo me quejo de que digas

    “Por supuesto que sí, la escuela privada es un negocio. Todo negocio existe para ganar dinero, así que saben “aparentar” lo que les conviene y saben ponerse las pilas cuando lo necesitan para estar a la altura de las circunstancias”

    Creo que la mayoría de las escuelas privadas se fundaron vocacionalmente y no se mantienen como negocios anónimos, sino por vocación. Igualmente no comparto la idea de que la pública es inmovilista porque sus docentes son funcionarios, cuando los seres humanos están involucrados, entra en la ecuación el orgullo profesional, el deseo de hacer bien las cosas, las ganas de probar y jugar como explicaba Linus Torvalds, la trascendencia,…

    En fin, el detalle no quita que el torrente de ideas que nos regalaste engrosó mis lagos de reflexiones…

    ¡Gracias!

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    • Hola Fernando,

      Me alegra mucho tu comentario. Primero porque este artículo me quedó tan largo que pensé que nadie querría leerlo: me alegra ver que me equivocaba🙂 Y en segundo lugar, porque me gusta que defiendas a la escuela privada. En el fondo estaba deseando esa respuesta.

      Por mi experiencia, ambos sistemas tienen cosas positivas y cosas negativas, tanto para los alumnos como para los profesores. Por suerte, en los dos sistemas hay profesores idealistas:
      http://deestranjis.blogspot.com/2010/10/la-ensenanza-es-para-gente-idealista-y.html

      Gracias por seguir compartiendo conmigo tus ideas. Un abrazo.

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