Imprimidlo y regaládselo a vuestro compañero de matemáticas, pero también al de física y química. Podría ser muy interesante para el compañero que siempre se queja en el claustro de lo poco que estudian sus alumnos. Un chispazo para cualquier compañero que haya perdido la ilusión, que haya dejado de disfrutar en sus clases. Lo que Paul nos cuenta podría aplicarse en cualquier otra disciplina. Para vuestro deleite y para el debate:
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